Facultad de Artes Escénicas Archivo Académico
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Investigación
Exploraciones sobre el cuerpo, la escena, el conflicto y la sanación en el contexto escénico y somático. Por Isabella Riveros Cubillos.


¿Violencia?
Un análisis de la obra Rubiela Roja de Victoria Valencia y Casa de muñecas de Henrik Ibsen, explorando la normalización de la violencia estructural y doméstica contra la mujer…


Yogui en la Rabia
Una exploración personal sobre la canalización de emociones intensas. A través de la práctica del Kundalini Yoga y las enseñanzas de Yogi Bhajan, se analiza cómo la rabia puede transformarse en motor de presencia escénica y bienestar vital.








¿VIOLENCIA?
Facultad de Artes Escénicas
Puesta en escena de Teatro Colombiano
Profesora: Alejandra Marín
Estudiante: Isabella Riveros Cubillos
2024-30
Introducción
La mujer, a lo largo de la historia, ha sido vista en muchos contextos como un objeto. La representación de la mujer dentro de ciertos imaginarios históricos responde a la idea de la “mujer perfecta”: aquella que no debe salir de su casa, que debe cumplir con expectativas tanto estéticas como sociales y comportarse de acuerdo con las normas que la sociedad impone.
Este modelo de mujer también construye una forma en la que debemos vernos a nosotras mismas, cómo vemos a otras mujeres y cómo nos observa el resto de la sociedad. Aunque a lo largo del tiempo se han logrado cambios en el comportamiento hacia la mujer, todavía persisten actitudes que generan violencias verbales, psicológicas y físicas. Muchas de estas violencias no se visibilizan completamente, lo que permite que continúen normalizándose dentro de la sociedad; como consecuencia, se mantiene la idea de que la situación ha cambiado por completo, cuando en realidad muchas de estas dinámicas siguen presentes.
Pregunta de investigación
La pregunta que orienta esta investigación es: ¿De qué manera la obra Rubiela Roja de Victoria Valencia demuestra la violencia ya normalizada contra la mujer?
Esta pregunta implica un recorrido no solo por la historia colombiana, sino también por el contexto histórico de lo que la mujer representa dentro de la sociedad. La interrogante surge tanto del contexto de la obra como de lo que esta presenta al espectador, invitándolo a cuestionarse sobre el papel de la mujer dentro de la sociedad.
Esta pregunta también nace de la conexión personal que tuve con la obra. La experiencia de verla me dejó múltiples reflexiones sobre las diferentes violencias que existen contra las mujeres. Puede parecer redundante abordar nuevamente este tema; sin embargo, vivimos en una sociedad profundamente marcada por la opinión social: por lo que se dice de nosotras y por lo que otros piensan de nuestras decisiones. En el caso de las mujeres, estas opiniones suelen convertirse en expectativas sobre cómo debemos comportarnos, qué debemos hacer y qué papel debemos ocupar dentro de la sociedad.
Corpus
La obra que abordaré principalmente es “Rubiela Roja”, escrita por Victoria Valencia a comienzos de los años 2000. Se trata de una historia atravesada por el desplazamiento forzado, la prostitución y la búsqueda de esperanza de dos mujeres en Colombia.
“Rubiela Roja” presenta la historia de Connie Margarit y Araceli, dos mujeres desterradas que se encuentran en una carretera cercana a la ciudad de Medellín. Cada una, sin muchas esperanzas de sobrevivir, encuentra en la otra un refugio. Ambas comparten su dolor mientras intentan sobrevivir ejerciendo la prostitución.
Dentro de la obra aparece también una figura asociada simbólicamente con la Virgen María dentro del imaginario católico. Este personaje funciona como una representación espiritual dentro de la historia y permite abordar el conflicto del desplazamiento forzado y la prostitución desde una dimensión simbólica.
Además de estos personajes femeninos, aparece Ramón, el único hombre en escena, quien representa el pasado de Connie Margarit y ayuda a contextualizar las violencias que atraviesan la historia.
Hipótesis
Valencia propone una puesta en escena en la que cada personaje posee una historia propia, pero en la que el punto de vista central se construye desde la experiencia femenina. En una entrevista realizada a la autora por Eduardo Medina, Valencia expone su interés en la representación de la mujer en el teatro cuando afirma:
A partir de esta afirmación se puede entender que la creación de la obra se basa en su experiencia como mujer: lo que observa, lo que siente y lo que percibe dentro de la realidad que la rodea. Incluso podría pensarse que también recoge experiencias de otras mujeres y relatos presentes en la sociedad. En la misma entrevista, Valencia menciona:
Cuando Valencia habla de la repetición generacional de estas experiencias, invita a reflexionar sobre cómo muchas formas de violencia persisten a pesar de los cambios sociales. Aunque algunos avances han sido importantes, ciertas dinámicas continúan reproduciéndose. Más adelante, la autora señala:
Esta idea resulta fundamental para entender la obra. Muchas mujeres han experimentado violencia verbal o psicológica y son conscientes de ella, pero Valencia busca mostrar que existen experiencias aún más profundas y ocultas.
Justamente en “Rubiela Roja”, podemos ver un tipo de violencia que, desde mi punto de vista como espectadora de la obra, no me ha sucedido. Simplemente sé que existen por relatos de otras mujeres o incluso familiares. Es esto mismo lo que Valencia quería mostrar al mundo con su obra: lo que no se ve, lo oculto, lo que la sociedad calla la mayoría de veces. Si bien las mujeres nos hemos hecho escuchar en muchas cosas y somos el apoyo unas de las otras, no significa que en lo más escondido de un pueblo que nadie conoce no sucedan atrocidades contra las mujeres.
Retomando un poco mi experiencia como espectadora de la obra y mi pregunta de investigación, me deja impactada el hecho de que hay bastantes violencias en contra de la mujer que se han normalizado. La violencia psicológica y física son las más reconocidas en la sociedad, pero me asombra el hecho de que en algunas partes de la historia que cuenta Valencia se evidencia a la mujer rindiéndose ante el hombre por enamoramiento y que esta misma situación se preste para un posible “él lo hace porque me ama y yo amo que él me ame, de la manera que tenga que ser”.
Diálogo con fuentes
Al analizar la obra, se puede observar cómo la inocencia de Connie Margarit hace que, debido a su enamoramiento por Ramón, permita que este la trate de forma violenta. Connie permanece en la relación sin reconocer completamente las formas de violencia emocional y física que experimenta.
Puede interpretarse que la violencia ejercida por Ramón aparece disfrazada de amor, lo que evidencia una dinámica de manipulación emocional dentro de la relación. Así mismo, Ramón admite el daño que le causa a Connie:
para que me rasgue la cara con sus uñas de vidrio
que su garra de tigra sangrienta desgarre mi lomo
le pego connie para que me pegue i me derrame en el pecho la olla que hierve la muerte
i en este masato de llanto i de culpa me redima con su amor de cereza madura
i desbaste a mordiscos i besos el infierno de esta agonía.
la hiero con mi puño de acero porque necesito su odio en mis fauces de monstruo ancestral.
(Valencia, Rubiela roja, en Antología del teatro latinoamericano (1950–2007), p. 667)
Se puede ver en la obra cómo ella, siempre llena de amor e inocencia, aún le extraña, pues en medio de todo él para ella era su vida, su motivación, lo único que conocía y la hacía sentir segura, sin darse cuenta de que estaba siendo víctima de violencia doméstica.
Por otro lado, vemos el desplazamiento forzado en el momento en el que Connie fue desterrada de su casa por unos hombres que asesinaron a Ramón, haciendo que se juntara con Araceli. Esta escena donde Araceli y Connie Margarit se juntan muestra, a mi parecer, la calma después de la tormenta. Se aprecia a ambas mujeres destruidas, en busca de que algo mejore, y se encuentran para ser la salvación de la otra, para ver que no están solas.
ARACELI: i se detuvo en ese atardecer sombrío
C. MARGARIT: la vi tan sola i tan perdida
ARACELI: que le tendí la mano
C. MARGARIT: vi sus heridas tan parecidas a las mías
ARACELI: sin decir palabra me limpió i me solivió
C. MARGARIT: la arrullé como se arrulla a un niño muy chiquito. le canté una nana contra el horror
ARACELI: comenzamos a llorar. nos abrazamos pasito para no despertar nuestras heridas.
(Valencia, Rubiela roja, en Antología del teatro latinoamericano (1950–2007))
Una cita que en medio de la desesperación refleja un nuevo amor, ya sea de pareja o de amistad, que me impactó bastante. Un momento donde todo el caos se apacigua ante estas dos mujeres, un momento donde el exterior ya no parece un problema. Un momento de salvación, de fraternidad, donde Araceli y Connie Margarit se sostienen la una a la otra y saben que no van a estar bien, pero están juntas.
Me gusta pensar en la mujer como el apoyo de la otra: donde nadie conoce ni entiende tu dolor más que la otra, porque han pasado por algo similar, porque saben lo que es y lo que se siente. Para mí, es en este punto donde Rubiela empieza a cobrar valor no solo como personaje sino por su representación. Leyendo y releyendo la obra, me doy cuenta de que Rubiela Roja no es solo Rubiela, sino la representación que tiene además como la Virgen María. Desde mi experiencia no creyente, puedo ver que la figura de la Virgen María fue una mujer más, al tiempo que una salvación para la mujer, tal cual como lo expone Valencia juntando a Connie y Araceli. Rubiela es, en medio de todo, un símbolo de protección y salvación en la historia religiosa.
Un punto que me parece relevante para la historia y lo que me impulsa a reflexionar sobre mi pregunta de investigación es el personaje de Rubiela como representación del estancamiento de la violencia hacia la mujer.
Un personaje estático, tal como la Virgen que carga con las experiencias de las personas. Un momento de la obra que respalda mi pregunta de investigación es aquel en el que Rubiela narra su historia, donde habla de cómo tuvo que correr del mal, representado por una persona que se ríe mientras ella huye de su sufrimiento y ríe con cada tropiezo que tiene. Rubiela, por su parte, empieza a nombrar mujeres, esto como una representación de las miles de historias de mujeres diferentes a ella, que viven de esta manera.
soy la virgen roja soy rubiela roja. también me llamo sofía i carmen i marta i maria i gabriela i berta i ruth amparo i xiloé. me llamo como todas las mujeres i tengo la apariencia de cualquiera de ellas.
(Valencia, Rubiela roja, en Antología del teatro latinoamericano (1950–2007))
Hablo de que esta cita respalda mi investigación, ya que, como lo mencioné anteriormente, la historia no es solo de una mujer, sino de muchas.
La manera en la que la sociedad nos propone una idea de perfección y que por esta misma perfección debemos dejar pasar comportamientos de muchas personas que terminan haciéndonos daño. Ya sea que venga de una violencia doméstica, como de una violencia verbal o psicológica, las mujeres pasamos por etapas de nuestra vida por las que no debemos pasar.
Comparación con “Casa de Muñecas”
Esta reflexión también me llevó a recordar la obra “Casa de muñecas” de Henrik Ibsen. En esta obra se presenta a Nora como una mujer atrapada dentro de los estándares de perfección impuestos por la sociedad. En un momento de la obra, Helmer le dice:
Esta frase plantea una reflexión sobre lo que significa ser una “verdadera mujer”. Nora representa la figura de la mujer perfecta dentro del hogar, pero a lo largo de la obra descubre que posee capacidades propias y decide abandonar ese rol impuesto.
Relaciono estas dos obras porque presentan dos perspectivas diferentes sobre la experiencia femenina. En “Casa de muñecas”, Nora logra reconocer su situación y tomar la decisión de abandonar ese rol impuesto por la sociedad. En cambio, en “Rubiela Roja” las mujeres enfrentan un contexto mucho más duro, donde la violencia estructural limita sus posibilidades de escapar de esa realidad.
De ninguna manera estas dos obras son iguales ni basadas en los mismos contextos históricos, pues los desarrollos de ambas son diferentes. Solo que, desde mi punto de vista, la intención de Ibsen dejando a Nora libre de su sufrimiento y Valencia quedándose en el conflicto es lo que me interesa. Como ambas historias tienen un desenlace diferente es lo que las hace interesantes, pues una es un punto de vista masculino que fue progresista para su época (1879), mientras que la otra es un punto de vista femenino sobre los conflictos que siguen ocurriendo.
Adicional a esto, la cita que tomo de la obra de Ibsen solo son palabras, pues es una obra que refleja el mismo conflicto de la mujer siendo cohibida y manipulada para no salir. Es una violencia psicológica que Nora ha vivido desde que se casa con Helmer. El que la manipulen a lo largo de su vida con la frase “mujer perfecta” es lo que cohíbe la experiencia de salir a descubrir sus propias capacidades como mujer, solo para cumplir con este estándar de la muñeca que debe permanecer en la casa, pues el mundo es de los hombres. Si bien es un punto de vista diferente a “Rubiela Roja” y que no es tan explícito, es de igual manera una violencia contra la mujer, que es, al final, el punto de mi investigación.
Conclusión
A lo largo de este ensayo se han identificado diferentes formas de violencia contra la mujer, incluyendo la violencia física, psicológica y las consecuencias del desplazamiento forzado en Colombia.
En relación con la pregunta de investigación: ¿de qué manera “Rubiela Roja” demuestra la violencia normalizada contra la mujer?, se puede observar que la obra expone diversas experiencias femeninas que reflejan realidades presentes dentro de la sociedad.
“Rubiela Roja” funciona como una figura simbólica que representa a múltiples mujeres que han atravesado situaciones similares. Al nombrar a distintas mujeres dentro de la obra, el personaje evidencia que estas experiencias no pertenecen a una sola historia, sino que forman parte de una problemática colectiva.
El personaje de Connie Margarit me deja pensando en todas aquellas mujeres que han continuado en sus relaciones abusivas debido al miedo, ya sea miedo a hablar o ese mismo miedo a que ya nadie las quiera por estar rotas. A lo largo del ensayo pude notar que en “Rubiela Roja”, además de la violencia, existe el amor; no solo son cosas malas, no solo es la experiencia negativa, es esta esperanza de una vida mejor, de que todo va a estar bien. El amor que podemos emanar a otras personas, en especial a otras mujeres, y este acompañamiento espiritual que lo único que deja es esperar ese refugio.
Ibsen, H. (2013). Casa de muñecas. Panamericana.
Sánchez Medina, E. (2007). Entrevista a la dramaturga Victoria Valencia. Artes, la revista, 7(14), 46–48. Universidad de Antioquia.
Valencia, V. (s. f.). Rubiela roja. En Antología del teatro latinoamericano (1950–2007) (tomo 1). Colombia.
YOGUI EN LA RABIA
Facultad de Artes Escénicas
Técnica básica somática de Oriente
Profesor(es): Alejandro Convers y Rafael Nieves
Estudiante: Isabella Riveros Cubillos
2024-30
La canalización de la energía: ¿cómo llego a mi práctica personal?
Durante mi investigación a lo largo de mi quinto semestre de carrera, he podido observar que muchas cosas no son tal y como se cree que son. Desde hace mucho tiempo he cargado con la idea de que soy una persona amargada y de que la rabia es uno de los sentimientos más fuertes e incontrolables dentro de mí. Sin embargo, durante mi práctica en yoga de este semestre comprendí que no se trata simplemente de un sentimiento que deba ignorarse o dejarse pasar. Es una emoción intensa que, aunque poderosa, no necesariamente debe dominarnos. Más bien, es algo con lo que se puede fluir y aprender a manejar.
Comencé a pensar en mi “rabia” como una forma de energía. Cada vez que entraba a las clases, ese sentimiento que inicialmente aparecía como rabia o energía desbordada comenzaba a transformarse. A través de la práctica yogui entendí que estar en movimiento no me generaba frustración; por el contrario, me permitía dejar que esa energía circulara por mi cuerpo. En ese proceso empecé a reírme de mis propias fallas y a permitir que la energía fluyera sin resistencia.
Mi proceso de investigación se nutre tanto de la experiencia corporal dentro de la práctica escénica como de la lectura de materiales relacionados con el trabajo energético del cuerpo. En este sentido, el cuerpo se convierte también en una herramienta de conocimiento, a través de la cual es posible explorar y comprender estas energías desde la práctica.
Teniendo en cuenta mis capacidades corporales, todo se me facilitaba un poco más: las posturas, la flexibilidad, el control en mi centro, todo ello gracias a la confianza que me generaba mi entrenamiento en la danza. Sin embargo, mi interés principal durante el proceso de crear una práctica personal dentro del yoga era encontrar un reto que me permitiera exigirle algo a mi cuerpo y, al mismo tiempo, canalizar esa rabia para transformarla en una energía que pudiera circular libremente.
Fue en ese proceso de búsqueda que encontré el kundalini yoga. Mi tía me había hablado antes de esta práctica, mencionando que le había ayudado a centrar su energía vital. Esa idea llamó mi atención, así que encontré el documento “Kundalini Yoga Completo”, donde se exponen diferentes prácticas y principios de esta disciplina.
Algo que me resultó particularmente interesante fue que, a lo largo del documento, aparecía constantemente la idea de disfrutar la práctica. Esto me llevó a reflexionar sobre cómo el trabajo corporal también puede ser gozoso. No se trata únicamente de exigencia o disciplina para controlar las energías, sino también de un espacio que beneficie al cuerpo y permita habitarlo con mayor bienestar. Incluso empecé a pensar la práctica como una forma de terapia física para aquellas partes de mi cuerpo que aún cargan tensiones o heridas del pasado.
En mi lectura de “Kundalini Yoga Completo”, de Yogui Bhajan, encontré fragmentos que resultaron motivadores para pensar mi práctica personal. No solo por lo que el documento decía literalmente, sino por las preguntas que sus palabras despertaban en mí: ¿de qué manera puedo construir una práctica gozosa que alinee mi ser interior? ¿Cómo puedo canalizar mi energía para que cada asana trabaje no solo la vitalidad del cuerpo, sino también el disfrute del movimiento?
A partir de esta lectura comencé también a experimentar dentro de mi práctica corporal con ejercicios de respiración y movimiento inspirados en los principios del kundalini yoga. De esta manera, la investigación no se quedó únicamente en la lectura teórica, sino que se trasladó al cuerpo como un espacio de experimentación práctica.
Más que replicar exactamente las asanas, me interesaba explorar cómo la respiración, la intención y la atención al cuerpo podían transformar esa energía de rabia en impulso corporal dentro de mi práctica escénica. En medio de estas reflexiones encontré un fragmento que marcó profundamente mi proceso:
Este fragmento movilizó mi motivación para construir una práctica personal. Me llevó a pensar que muchas de las sensaciones de rabia que experimento pueden estar relacionadas con experiencias pasadas que no han sido completamente resueltas. A partir de esta lectura comencé a imaginar nuevas posibilidades para mi práctica: darle una intención clara y convertirla en un espacio donde esa energía pueda transformarse.
Durante mi investigación también comprendí que la respiración cumple un papel fundamental en este proceso de regulación interior. En el mismo documento se explica cómo el kundalini yoga articula diferentes elementos para activar y equilibrar la energía del cuerpo:
A lo largo de la lectura encontré múltiples momentos donde se plantea que la práctica puede realizarse de forma relajada, consciente y con una intención clara. De esta manera, el ejercicio no solo se convierte en un entrenamiento físico, sino en un espacio para disfrutar el movimiento, habitar el cuerpo y reconciliarse con aquellas partes que parecían perdidas.
El kundalini yoga, tal como se presenta en el documento, me resulta especialmente interesante porque propone una energía más fluida y receptiva dentro de la práctica corporal. A diferencia de otras prácticas que se centran únicamente en la fuerza o en la perfección de la postura, aquí aparece una relación más orgánica con el movimiento. Esa cualidad se conecta directamente con mi investigación sobre las alineaciones del ser y con la manera en que deseo desarrollar mi propia práctica escénica.
A partir de este proceso de investigación y práctica, comprendí que la rabia no necesariamente es un obstáculo dentro de mi trabajo corporal, sino una forma de energía que puede ser transformada. En lugar de intentar reprimir este sentimiento, el proceso consistió en aprender a escuchar, reconocer y permitir que la rabia se movilizara a través del cuerpo.
El acercamiento al kundalini yoga y a sus principios —especialmente el trabajo con la respiración, la intención y el disfrute de la práctica— me permitió pensar mi entrenamiento desde otro lugar. La práctica ya no se trata únicamente de ejecutar movimientos o alcanzar determinadas posturas, sino de construir un espacio donde el cuerpo pueda canalizar sus energías de manera consciente.
De esta manera, mi práctica escénica comienza a configurarse como un lugar de transformación. La energía que antes percibía como rabia o frustración puede convertirse en motor de movimiento, en presencia corporal y en una forma de habitar el escenario desde un lugar más honesto y conectado con mi interior. Así, la canalización de la energía deja de ser solo una idea teórica para convertirse en una herramienta concreta dentro de mi proceso creativo y corporal.
Bhajan, Y. (1968–1969/1999). Kundalini Yoga Completo: Lección 1. Academia.edu.